lunes, 1 de agosto de 2011

TENGO UNA CITA (XVIII)

ANTES



DESPUÉS








(De revisar las obras completas de Juan Manuel de Prada.)



Se puso a seguirnos con la escopeta, como si fuésemos a robarle, y en esto se aturulló con el seguro, tosió, el dedo le resbaló en el gatillo, y el cuarto se estremeció con el estampido, una de las vidrieras desapareció, las persianas de madera se astillaron, y cuando el olor a pólvora disminuyó el comerciante pidió con una sonrisa Disculpad, sacó del bolsillo un cartucho y lo introdujo en el arma, y mi tía Si no suelta la escopeta es capaz de matarnos, padre, y él Tengo que estar preparado por si vienen ladrones, quién me garantiza que ustedes son mis hijos, y mi abuela Hace años que te pido que te cambies las gafas, lo único que consigues distinguir son las botellas de vino, y mi abuelo Es mentira, anteayer, por ejemplo, abatí al milano que nos rondaba a las gallinas, y mi abuela No era ningún milano, era uno de esos sujetos de turbante que se ciernen sobre el pueblo, el desgraciado desangrándose en el huerto y tú que llamabas al farmacéutico para arrancarle las tripas y disecarlo, y el que se acuesta conmigo ¿Y el farmacéutico lo disecó?, y mi tía Jaras, y mi abuelo Tanto era un milano que lo disecaron sí señor, le pusieron dos ojos de vidrio y está en una peana en el vestíbulo del Ayuntamiento, en posición de ataque.


António Lobo Antunes, El orden natural de las cosas









martes, 26 de julio de 2011

LA VENTANA INDISCRETA





Entre tanta metafísica barata,
observo por mi ventana cómo alguien
envuelto en una inefable bata
de andar por casa
le corta de forma irremisible
la barba a mi vecino,
y no miento si digo que me apetece
meter estos calcetines sucios y rotos
en la lavadora
y poner la mía a remojo
con una o dos cervezas
mientras me hurgo con virulencia
digital
en la herida.
Que mañana será otro día
con derecho de admisión,
pero sin un bendito libro de reclamaciones,
en esta vida-letrina,
donde poder cagarme en dios.




martes, 19 de julio de 2011

ES TIEMPO



Es tiempo de recoger en documento word
el céfiro en tránsito
por entre los eucaliptos abrasadores
de nuestras vidas.
La quema de las últimas naves
de aquel celestial amor underground.
Es tiempo de amontonar letras de canciones
en un archivo con acceso directo
a la playa de esperma
que nos concedió el verano.
De esnifar con billetes falsos
el primer orín de la mañana
de esta nueva temporada otoño-invierno.
Es tiempo de arrebatarle al cenicero
su nombre y utilizar las hojas impares
de los libros que jamás releeremos
para limpiar el meconio de nuestra lujuria
recién nacida.
La barra de cualquier bar como enredadera
voluble hacia un cielo de resacas.
Es tiempo de recuperar la infancia
perdida
con pistolas de juguete y futuro real
emboscando deseos.
Tiempo de masturbarse con los dedos del contrabajista,
con los primeros falos de luz de la aurora.
Alquilando cariños adosados
en primera línea de ausencia.
Tiempo de apoyar la cabeza en la guillotina
de un hombro amado.
De practicar sexo seguro sobre lechos
de espejos rotos.
Tiempo de calibrar nuestras miradas,
estetoscopio preciso
sobre el pecho de una luna
cada día más enferma.

martes, 12 de julio de 2011

BESARTE



Besarte es soñar con la lengua.


De 'Menos Tú' (El Gaviero Ediciones)

martes, 5 de julio de 2011

lunes, 27 de junio de 2011

TENGO UNA CITA (XVII)



































Javier Corcobado, Sala Malevaje-Almería, Febrero 2004





Muchos de esos usos instrumentales Hendrix los había recogido de una larga labor de aprendizaje tocando desde muy joven en bandas acompañantes, mirando a los viejos maestros del blues, observando con atención sus trucos y deduciendo cuáles estaban olvidados pero podían ser útiles para volverlos a poner en circulación. Hendrix, consciente de su capacidad, sabía que tenía que buscar una forma musical más avanzada si no quería quedarse en acompañante de lujo. Empezó a actuar en solitario fuera de su horario de trabajo, practicando ese estilo. En 1966 conoce en el club Cheetah de Nueva York a Linda Keith, novia por aquel entonces de Keith Richards (de nuevo el guitarrista de los Stones), quien le anima a cantar aparte de prestarle una guitarra. En el club Wah! De Nueva York llevan a verlo a Eric Burdon y Chas Chandler (de The Animals) quienes reconocen que no habían visto técnica comparable en Inglaterra y le convencen de que viaje a las islas donde su talento será más apreciado. Jimmy no tenía nada que perder. A pesar de la reivindicación de la música negra que había supuesto el primer rock’n’roll, la música en sus barrios se había convertido en algo muy inmovilista. Cuando Hendrix ya empezaba a acumular fama en Gran Bretaña, todavía era recibido en los barrios de Nueva York como un segunda clase. Les parecía poco bailable, poco soul, una especie de traidor vendido a la electricidad de los blancos.
No sucedió lo mismo en Inglaterra, donde debutó en el club Scoth of James y deja boquiabiertas hasta a las mejores figuras. Una semana después de llegar, los Cream de Eric Clapton le invitan a subir al escenario con ellos para hacer una versión de blues acelerado. Jimmy hace una exhibición de lo mejor de sus capacidades y Clapton se queda tan acomplejado que busca una excusa para abandonar momentáneamente el escenario. Pocas semanas después vuelva a aparecer como humilde alumno e incluso copiando el peinado rizado de Jimmy. La suerte de la música progresiva y la psicodelia está echada.


Sabino Méndez, Limusinas y estrellas, medio siglo de rock 1954-2004








martes, 21 de junio de 2011

NADIE

















Nadie posee la verdad absoluta.

(Y que a nadie se le ocurra rebatírmelo.)