miércoles, 24 de junio de 2009

TOSCANA













Muro en el que se estrellan mis explicaciones,
mis disculpas
y este deseo animal de asesinar sin piedad ni preguntas.
Círculo donde mi libertad se muerde la cola rabiosamente,
estanque de agua turbia donde se empapa la pólvora
de mis ensoñaciones.

Herbívoro en el desierto
sin tus besos de pasto fresco.


Vengo de Nunca jamás
y me encamino hacia el Me apetece a veces.


De 'Menos Tú' (El Gaviero Ediciones)




lunes, 8 de junio de 2009

ARROGANCIA NECESARIA







CLÁSICO IMPRESCINDIBLE

‘¡A por ellos...! Que son pocos y cobardes’ (Directo) (1989) Loquillo y Trogloditas


La semblanza artística de Loquillo es una de las más controvertidas y sorprendentes del universo de la canción. Es un tipo carente de cualquier técnica entonatoria y con una voz semejante al graznido de un pájaro loco con tupé; además, no toca absolutamente ningún instrumento y su participación en los temas se reduce –como mucho- al esbozo de algo parecido a un guión para el posterior trabajo de sus letristas habituales. Y sin embargo, misterio insondable, estamos ante una auténtica estrella. Un personaje necesario sin el que no podríamos entender los últimos treinta años de música popular. Una Leyenda Urbana, como reza el título de un documental, de reciente estreno, sobre su figura.
¿Dónde reside, pues, la clave de esa celebridad? Yo apuntaría tres aspectos fundamentales: por un lado, un físico arrollador e intimidante que se multiplica hasta el infinito encima de un escenario, una confianza y seguridad plena en sus posibilidades (con frecuencia llevadas al extremo de una petulancia impostada: “Qué difícil es ser humilde cuando uno es tan grande”) y por último, y a mi juicio lo más importante, un sexto sentido para saber rodearse en cada etapa de su carrera del talento oportuno presto a ser vampirizado: Sabino Méndez, Carlos Segarra, Gabriel Sopeña, Jaime Stinus, Igor Pascual...
Has tenido suerte de llegarme a conocer creo que a nadie le gusta el nacer para perder abrirás una revista y me encontrarás a mí debo ser algo payaso pero eso me hace feliz. Uhu, uhu, uhu, nena, voy a ser una r’n’r star.”
¡Y diablos si lo consiguió! A finales de la década de los ochenta José María Sanz Beltrán y su banda copaban las portadas de buena parte del revistero musical hispano. Desconozco si sus interlocutores eran cobardes. Desde luego, pocos, seguro que no; ya que su glorioso disco en directo vendió más de 300.000 copias, consiguió números uno en todas las radio fórmulas (por aquel entonces un disco de rock podía sonar incluso en los 40 criminales) y posibilitó giras agotadoras por interminables. De hecho, me atrevo a decir que estamos ante el álbum de mayor éxito en la historia de nuestro rock’n’roll (en el sentido más ortodoxo del término). No había garito, fiesta o reunión de comunidad de vecinos donde no sonaran hasta el delirio ‘Quiero un camión’, ‘Ritmo de garaje’, ‘Piratas’, ‘Chanel, cocaína y don perignon’ o ‘Esto no es Hawaii’. Tuvieron tanto éxito que, en palabras del Loco, casi mueren aplastados por él, enarbolando la manida bandera del sexo, drogas y rocanrretera.
Corre más que los demás y una corona de flores te obsequiarán.”
Grabado el 15 de diciembre de 1988 en la desahuciada sala Zeleste de Barcelona supuso el reencuentro (un tanto forzado) con Sabino, autor de la mayoría de las canciones del grupo y que meses antes abandonara la formación por desavenencias con el ego de casi dos metros de altura de su cantante. Decisión que se tornaría firme concluida la grabación de este trabajo.
Como curiosidad, su reconciliación definitiva (al menos hasta el momento) llegaría casi veinte años después con la colaboración en un nuevo disco en directo, ‘Hermanos de sangre’, que cerraba la trayectoria de ‘Trogloditas’ para dar inicio a la de Loquillo en solitario.
Pero ésa es otra historia, la que nos ocupa trascurre en los años postransición, posmovida, posposmodernidad (de botijo y montera, claro está) y el pos que ustedes quieran añadir... Años en los que un gran número de adolescentes tenía la mirada puesta en L.A., James Dean, Elvis, la estricta legalidad rocker y los héroes cincuentones de tupé, guitarra y brillantina.
“No hables de futuro, es una ilusión cuando el rocanrol conquistó mi corazón.”
Años en los que todavía los niños bien soñaban con ganarse una mala reputación durmiendo en Cadillacs solitarios, junto al rompeolas, escapando de la policía y de sus problemas con las mujeres por la autopista dirección a las calles de Madrid o a Barcelona ciudad, con la brisa de abril en la cara, un rock suave en la radio y besos robados en la guantera…
Por cierto, a quien pudiera interesarle:
Se cambiaría coche tuneado por Harley. Los tiempos están cambiando. Stop.

Diamanda Cult
(Publicado en 'Vivir Almería', Diario Ideal. Enero 2009)










lunes, 1 de junio de 2009

TENGO UNA CITA





De ti, de tu egoísmo, de la enorme pobreza de tus ideales ¿Es que no comprendes que me ofreces una vida deprimente? No sabes hablar nada más que de cocina y de ir a la cama. Quien acepte vivir de ese modo -¿comprendes?- es un hombre acabado. Ése es el gusano. Yo ya no soporto tu amor agresivo, viscoso, maternal. No lo quiero. No me sirve. Esto no es amor, es basura.
Federico Fellini, La dolce vita

lunes, 25 de mayo de 2009

EN TUS OJOS NAUFRAGIOS






En tus ojos naufragios
y en tus manos cimientos
de edificios derribados.
Nunca cabalgará tu sangre por mis venas
ni abrigaré con mi lengua
trozos de tu cuerpo inventado.

Poema publicado en
'Cuaderno de Nueva Literatura Almería'
(Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía)


lunes, 18 de mayo de 2009

ÉIRE


















He visto en las noticias el hundimiento
de un barco
en mitad de la noche
con su bodega repleta de mis heridas.

En mitad de la noche
he respirado abrazos de un mediterráneo
en el siglo del recuerdo.

Alguien que se acerca y me grita: -la música
araña
amaneceres en camisón de odio.
Yo le abraso un no,
que es el crepitar de todos mis besos marcados
en tu flujo como gasolina.
Y vuelvo a la placenta del olvido,
para dar a luz
en mitad de la noche
al viejo cachorro
transmutado en máquina escupeperras.

Poema publicado en el libro de fotografías 'Secuencias 2'
de Pilar Quirosa Cheyrouze




lunes, 11 de mayo de 2009

LIBRO COÑO





CLÁSICO IMPRESCINDIBLE

‘La máquina de follar’ (1972) Charles Bukowski



“Le alcé el vestido, besándola y acariciándola. Era un montón de mujer carne. Le bajé las bragas. Luego como en los viejos tiempos, me encontré dentro. Le di ocho o diez buenos meneos, tranquilamente. Luego, ella dijo:
-No creerás que me he acostado con un sucio japonés, ¿verdad?
-Creo que joderías con un sucio cualquier cosa.”

Infame, dipsómano, jugador compulsivo, acomplejado, fanfarrón, misógino, solitario, indeseable, escéptico, depresivo... y, en consecuencia, escritor. Un escritor que supo travestir, como pocos, sus demonios personales en bendita ciénaga literaria.
Un buen ejemplo de ello es esta acertada colección de relatos impregnados de su habitual estilo ‘autobiograficticio’. Con un lenguaje inmediato, a salvo de artilugios innecesarios, este germano de origen y –convencido- angelino de adopción radiografía los bajos fondos de la ciudad californiana -retórico cristal, reflejo mugriento de la condición humana-.
Con obras como la que nos ocupa, y en mitad de tanta petulancia coetánea, Charles Bukowski, con una formación cultural muy por debajo de la media de su oficio, se erigió en cronista de placeres físicos e infiernos mentales. Nunca llegó a ser un intelectual ni falta que le hizo para sembrar, empero, sus historias, aparentemente frívolas, de lúcidas semillas existenciales:
“pedirles que legalicen la yerba es como pedirles que pongan un poco de mantequilla en las esposas antes de ponérnoslas, otra cosa es lo que te hace daño...por eso necesitas yerba, o whisky, o látigos y trajes de goma, o música aullante tan jodidamente alta que no puedas pensar. o manicomios, o coños mecánicos o ciento sesenta y dos partidos de béisbol por temporada. o Vietnam o Israel o el miedo a las arañas.”

Su carácter contracultural le llevó con frecuencia a ser comparado con la Generación Beat (Kerouac, Ginsberg, Burroughs o Cassady) de la que renegaba de forma vehemente en una mezcla de desprecio, inseguridad y decepción:
él quería hombres inmensos, duros y criminales, uno noventa, ciento veinte kilos, que escriben poesía inmortal. pero por desgracia los fortachones eran todos subnormales y eran los mariquitas elegantes de pulidas uñas los que escribían los poemas de los tipos duros.”

Las páginas de ‘La máquina de follar’ apestan a letra impresa en alcohol y al desesperado abordaje de una máquina de escribir a la deriva, a trabajos mal pagados y habitaciones infames de escasa ventilación, a insomnes carreras de caballos pura sangre y a carreras en las medias de piernas sangrantes de sexualidad, a mala salud y a saludable literatura que no precisa de prebendas analgésicas:
“tiró el libro en un rincón, sabiendo que no sería bueno. todas las ayudas iban a los ya sobrados de ellas que tenían el tiempo necesario y sabían muy bien dónde conseguir un impreso para solicitar las jodidas becas. él nunca había visto una. no la ves si andas al volante de un taxi o de mozo de hotel en Alburquerque. joder.”

No apto para escrupulosos ante exudadas carnes procedentes del lomo de un libro crudo –que no poco hecho-. El resto: pasen, acomódense para una copiosa ración horneada en la máquina de follar, y lean...

Diamanda Cult
(Publicado en Vivir Almería, Diario Ideal. Febrero 2009)



martes, 5 de mayo de 2009

LADRADA DEL AFILADOR DEL POEMAS

El madrileño, afincado desde hace un lustro en Almería, Javier Corcobado es fundamentalmente conocido por su dilatada carrera musical. No obstante, la poesía ha estado siempre presente en ésta como un elemento imprescindible. En este sentido, a lo largo de 25 años, como el artista inquieto que es, ha emprendido numerosos proyectos en los que ha sabido conjugar tres ingredientes, a mi juicio, básicos en toda su obra: tradición, innovación y riesgo, demostrando además en todos ellos que la canción y la literatura, en este caso, no andan demasiado lejos.
Tanto en solitario como en grupos de la talla de ‘Mar otra vez’, ‘Demonios Tus ojos’, ‘Corcobado y los chatarreros de sangre y cielo’, o ‘Corcobado y cría cuervos’, tienen cabida desde el ruido, el blues, el rock o la electrónica hasta el bolero, el tango, la bossa nova, la copla, o la canción francesa; pero cada uno de estos estilos aparece tamizado por un sello propio fácilmente reconocible.
Obras como ‘Demonios tus ojos’, ‘Tormenta de tormento’, ‘Arco iris de lágrimas’, ‘Diminuto Cielo’ o ‘Fotografiando al corazón’, por citar algunos, son discos que ya forman parte de la historia de la música pop española y constituyen una vehemente influencia para sucesivas generaciones rockeras y literarias tanto en España como en México.
Como escritor ‘a secas’, por decirlo de alguna manera, ha publicado, además de este ‘Yo quisiera ser un perro’, los poemarios ‘Chatarra de sangre y cielo’ y ‘El sudor de la pistola 13’, ambos descatalogados durante una larga temporada para desesperación de sus seguidores hasta ser por fin rescatados para estas obras completas.
Asimismo, cuenta con una novela publicada, ‘El amor no está en el tiempo’, que fue no hace mucho traducida y editada en Italia.
En la actualidad se encuentra inmerso en el proceso de composición de su siguiente disco, intentando compaginarlo con la preparación de su segunda novela, con la gira de presentación de un disco recopilatorio ‘Canciones Insolubles’ y con el espectáculo teatral ‘Agrio beso’ que ha montado junto a Juan Navarro, excomponente de La Fura dels Baus; amén de contar con numerosos poemas inéditos pendientes de futuras publicaciones.
Pero con independencia de sus distintas facetas artísticas, para mí Javier es por encima de todo: poeta. Lo que ocurre es que estamos ante un poeta con un caudal lírico de dimensiones tales que desborda de forma incontenible los márgenes del folio, anegando otras vías de expresión artísticas como necesidad vital. Porque para él la poesía es la única forma de entender la vida o, mejor dicho, la poesía y la vida es la misma cosa.
No se puede ser poeta de 4:00 a 7:00, como el que tiene un horario de oficina. Se es poeta como se es persona o, mejor, como se es perro. Y por este motivo, ‘Yo quisiera ser un perro’ no es un libro recomendable para amantes de una poesía complaciente, aquella que suelen escribir los empleados vates a tiempo parcial. En él encontrarán a lo largo de los cinco libros que lo componen (los dos citados con anterioridad más tres inéditos) a un autor que conserva su esencia pero que ha ido evolucionando y reinventándose desde una poesía eminentemente premeditada, alevosa y críptica hasta otra más intuitiva y de verso más sencillo (que no fácil) en la que se vislumbra una etapa de mayor serenidad.
Ya desde el título de la obra hay una advertencia de misantropía, entendiendo misantropía como rechazo a la humanidad, que no al hombre como individuo. Es el descreimiento de un creador como él ante el género humano que se manifiesta a diario con fundamentos destructores. Un género humano preocupado, por ejemplo, por la crisis económica y ajeno por completo a la galopante crisis de valores, consecuencia, además, aquella de ésta.

Javier escribe:

“Exiliado del daño y del dolor, /aquí estamos, en el continente americano, / musicando, pintando y escribiendo / nuestra historia de amor mexicana / mientras el mundo se despedaza / con guerras de petróleo y dinero”

Hace unos días leí en algún sitio que Corcobado es el poeta de la desolación; yo diría más bien que en su obra la desolación se redime a través de la poesía, es decir, a través de la belleza.
En este libro cohabitan naufragios de sirenas, vestidos de novias ensangrentados, amantes de lunas moribundas, corazones de repuesto, miedos de ginebra, drogas heladas para vagabundos visionarios, suicidios de travestís, crímenes febriles e inquietantes sombras de duda e incertidumbre; pero también brillan la esperanza y el amor. El amor
sobrevenido, el amor familiar que incluye a sus perros y el amor al mar, al coño del mar.
Además, encontramos auténticas declaraciones de intención:

“Yo no quiero ser nada, excepto / ser vivido por la vida como una aventura”

Y en otro poema:

”Los perros devoraban el domingo / a un gato descuartizado, / arropados por la neblina / y la serenidad del pueblo. / No dejes que me convierta / en un gato descuartizado enfermo de dinero, / y muerto.”

Uno de los editores que tuvo Bukowski a lo largo de su vida literaria le dijo en cierta ocasión a éste, textualmente, que le parecía “un cabrón que le había jodido la poesía”, ya que desde que encontró la suya no podía leer ninguna más. Pues algo parecido me ocurre a mí con Javier y justo es ése el riesgo que se corre al acercarse a su magnética y afilada obra. (Están avisados.)
En este sentido, una vez concluida mi lectura de ‘Yo quisiera ser un perro’, lo primero que pensé es que si yo de verdad fuera un perro, sin lugar a dudas, correría, por si acaso, a enterrar y poner a salvo este libro como uno de mis huesos más preciados.


Presentación de 'Yo quisiera ser un perro'
(El Gaviero Ediciones) Javier Corcobado

Lugar:
Centro Andaluz de la Fotografía-Almería (15/04/08)

Publicada en el nº. 97 de la revista Luke (Junio 08)