lunes, 11 de marzo de 2013

EL AMOR ES UN MANTO DE NIEVE

                                               Foto realizada por Martyn Thompson

El amor es un manto de nieve                          
cubriéndolo todo.                                                                                       
Plantas aromáticas,
excrementos, 
polvo.


                                                   Foto realizada por Ruth Becerro

Me encontraste en la nieve
siguiendo el rastro de sangre
alumbrado en tu cuna.
Mi cuerpo tumbado boca abajo,
tus besos: cielo arriba.

lunes, 4 de marzo de 2013

CASA DE CITAS: JACK LONDON

                                                  Jorge Rueda, Conejo con tomate



Comer a otro o ser comido por los demás era la única ley imperante en aquel país, lo cual tenía trazas de perdurar eternamente en aquellas islas. Había jefes como Tanoa, Tuiveikoso y Tuikilakila, que se habían comido cientos de seres humanos. Pero entre estos glotones descollaba uno, llamado Ra Undreundre. Vivía en Takiraki, y registraba cuidadamente sus banquetes. Una hilera de piedras colocadas delante de su casa marcaba el número de personas que se había comido. La hilera tenía una extensión de doscientos cincuenta pasos y las piedras sumaban un total de ochocientas setenta y dos, representando cada una de ellas a una de las víctimas.


Jack London, El diente de la ballena






domingo, 24 de febrero de 2013

CADA TARDE DE DOMINGO






Cada tarde de domingo
la pareja de enamorados
se sentaba en su banco favorito
del parque más bello de la ciudad
con la intención de reenumerar
-manos entrelazadas,
besos cruzados-
la inagotable lista de horrores y espanto
de su venidera existencia en común.



 

lunes, 18 de febrero de 2013

GIGANTES


Mi amigo J.J. García Rodríguez me hace coprotagonista de esta quijotesca viñeta.
Qué buen reparto!
Si Cervantes levantara la cabeza, se quedaría sin la otra mano.


lunes, 11 de febrero de 2013

ACERCA DE ESCRITOS DE LÁPIZ DE LABIOS: PILAR QUIROSA-CHEYROUZE



TRAVESÍA DEL VERSO


El poeta almeriense Germán Guirado se interna por la urgente travesía del verso, atravesando un páramo de verdades. Y se adentra en la materia de los temas universales, como ya hiciera en su primer poemario, “Menos tú” (El Gaviero Ediciones, 2007), mediante un lenguaje directo y la fuerza que emana de la pulsión de la sentimentalidad, cuando el ritmo de la vida nos alienta o nos combate. “Siempre me ha fascinado/ la figura de las antiguas plañideras/. Hay días en los que yo hubiera sido/ un magnífico profesional”.

La reflexión mueve el mundo para sincronizar un atajo ante tanta miseria y tantos desiertos anímicos. “Tengo miedo al folio en blanco/ y al destino en negro”. Mientras los mares de la vida se nutren de melancolía. Acompañado del grito ante la injusticia social, aquella que se esconde en los pliegues de la sinrazón: “Los pobres son ilegales/, la pobreza no”, cuando el lamento se hace carne y caldo de cultivo para el aislamiento.

Cuando el poeta conoce las claves que nutren las estaciones y los desafíos, tantas veces volcados en un sentimiento contradictorio: “Cuando termina el día/ y el sol tropieza escaleras abajo/ en el trastero desordenado de mis noches…”, esperando que llegue ese reflejo del alba y regrese la fe en los hombres, ahuyentando las barbaries y los desalientos. Mientras, en la infinitud y entre aristas, experimenta el vacío y la soledad: “Paseo por las calles como un perro/ abandonado”. Sin remisión. Lejos de la transparencia del abrazo. Para encontrar, cuando ello es aún posible, un signo: “Hallar el valor de la vida”. Adherido también, en ocasiones, el recurso irónico, a flor de piel, para acuciar a las conciencias: “Sueño con luces de bohemia de bajo consumo”.

En medio de la extrañeza, ante el desconcierto de la humanidad, que cabalga a ritmo de desenfreno y barbarie. Cuando “la tarde te lleva al rincón más oscuro del desconocimiento inexacto”. Y quema, frente a la aridez y la soberbia. Cuando sólo el amor nos salva: “No quiero más Letras del Tesoro/ que los versos que te escribo”. La esperanza de un futuro. O siquiera, de un presente. La sonrisa de un niño. La fe en la vida cotidiana. En los sesgos de cada madrugada, porque, de alguna manera, puede renacer la luz. “Escritos de lápiz de labios”, enredados entre las líneas del tiempo.

Publicado en Focosur.
Pilar Quirosa-Cheyrouze, escritora


 


lunes, 28 de enero de 2013

SOY

Foto realizada por Fran y J.J. García Rodríguez

Relojero en el corredor de la muerte.
Atleta preciso hacia la nada.
Metralla en el espejo. Lápida sin epitafio.
Amor reciclado.

Escarcha en la cuneta del corazón.

Aliento celulítico.
Inanición.

Modisto de almas. Corte e infección de venas.

Foto manchada de huellas y excrementos.
Autorretrete.


De Escritos de lápiz de labios, Ediciones Vitruvio